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No tienes un reptil en la cabeza

Cuando McLean (1973) estudió al sistema límbico, creyó que nuestro cerebro se podía dividir en jerarquías evolutivas: de lo reptiliano a lo mamífero, de lo primitivo a lo moderno, y de lo dionisiaco a lo apolineo. A pesar de que existieron fuertes criticas iniciales, muchos divulgadores, como Carl Sagan, lo creyeron y difundieron, difuminando así una falsa creencia no solo en la comunidad científica sino también en la población general que prevalece hasta nuestros días.

Los errores de esta teoría pueden ser fácilmente reducidos en tres puntos, a partir de un estudio recientemente publicado por Cesario et al (2020):

1) Sistemas nerviosos complejos y habilidades cognitivas sofisticadas llegaron a evolucionar independientemente, no a partir de un mismo modelo.

2) Creer que poseer estructuras neuronales complejas permite una mayor complejidad del comportamiento, ignorando que todo el comportamiento de los vertebrados es generado por sustratos neuronales similares.

3) Creer que la evolución anatómica procede de la misma manera que los estratos geológicos, con nuevas capas agregadas sobre las existentes.

Como mencionan los autores, quizás las ideas erróneas sobre la evolución del cerebro persisten porque encajan con la experiencia humana: a veces nos sentimos abrumados por emociones incontrolables e incluso utilizamos términos animales para describir estos estados. Estas ideas también son consistentes con puntos de vista tradicionales de la naturaleza humana como la racionalidad que lucha contra la emoción, el alma platónica tripartita, la psicodinámica freudiana y los enfoques religiosos de la humanidad. También son ideas simples que se pueden resumir en un solo párrafo en un libro de texto introductorio como un guiño a las raíces biológicas del comportamiento humano. Sin embargo, carecen de fundamento en nuestra comprensión de la neurobiología o la evolución y deben ser abandonadas, aceptando que nuestro cerebro evolucionó .


Referencia:
Cesario, J., Johnson, D. J., & Eisthen, H. L. (2020). Your Brain Is Not an Onion With a Tiny Reptile Inside. Current Directions in Psychological Science. https://doi.org/10.1177/0963721420917687

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